Puesta En Marcha #19

 

Puesta En Marcha # 19

Después de llegar a la conclusión de que había “ perdido” una semana de vida, mi empeño en averiguar que era lo que me ocurría no hizo sino que crecer. 

Porque en ese momento yo tenía claro que tenía un problema, y grande.

Finalmente la mitad de las prácticas estaban hechas, terminadas . Dije adiós a la residencia privada y a mis abuelitos. 

La despedida fue un poco dura, les coges cariño con mucha facilidad porque además ellos te devuelven con creces el amor que tú les das. Sin ninguna duda este es un trabajo vocacional; es un trabajo duro y no está pagado más que como cualquier otro trabajo básico , a pesar de la dureza física que requiere y también el tema de los turnos. Un trabajo en el que tienes turno de mañana, tarde y noche que  te desbarajusta el sueño y toda la vida pues el cuerpo tiene que acostumbrarse a cambios bruscos cada tres, cuatro o cinco días, dependiendo del turno cada semana.

Al fin; ya estaba de vacaciones, era miércoles y como hacía una semana que había hecho la analítica, tocaba ir a coger los resultados. Me fui al centro de salud a la hora que me había dado ya la semana anterior y mi MAP ( médico de atención primaria) me informó de que tanto mi analítica ( completa) como mi azúcar y tensión arterial eran excelentes. 

Yo resoplé; ya empezábamos con que todo estaba normal y no; no podía estar todo normal porque mis dolores y agotamiento eran reales , y aunque en un primer momento pensé que quizás ese trabajo era demasiado duro; esa semana en la que estuve trabajando como una más y no de prácticas me sirvió para ver que todos mis compañeros tenían vida además y a pesar del trabajo.

Por desgracia tengo un médico de atención primaria muy poco dada a enviarte a especialistas y quería dejarlo estar, lo del cansancio era cosa mía y listo pero no: yo le pedí una consulta con el traumatólogo o en su defecto que me pidiera ella al menos unas radiografías de mi espalda. 

Finalmente accedió a enviarme a traumatología pero la cita era para Junio del año próximo. Uf otra vez con el ánimo por los suelos. 

Cogí el papel con la cita y me fui decaída para mi casa.

Una vez en casa, obviamente mi madre me preguntó por lo que me había dicho la doctora ; se lo conté todo y llame por teléfono a mi hermana que vivía fuera con su familia y le conté lo que me ocurría: sé lo conté a mi hermana porque ella es muy resolutiva y efectivamente; Eureka, ella me dio la solución, la medicina privada: yo disponía de un seguro, que cubriría al menos parte de lo que me costarían las consultas médicas y pruebas que los doctores me pudieran pedir para darme un diagnóstico. Genial, ya tenia por donde seguir.

Después de comer, Randy y yo nos fuimos a descansar como ya era habitual. Lo de la siesta o al menos descanso, ya se había convertido en una costumbre, más bien hábito diría yo.

Cuando me levanté del descanso , pensé sobre lo que había hablado con mi hermana de lo de la medicina privada, realmente no encontraba otra solución así que merendé y me fui al parque a tomar el aire y a jugar con mi fiel amigo pero, sabiendo que al día siguiente pasaría la mañana en internet buscando a qué hospital y doctor privados acudiría para que me vieran y encontraran lo que me ocurría . Una vez me hubiese decidido por uno tendría que investigar a ver qué doctor me convendría puesto que ahora ya no se trataba de quien me tocaría , sino de a quien elegiría yo. 

Sentía una responsabilidad de acertar que quizás no lo fuera ; quien era yo al fin y al cabo para tener responsabilidad en elegir a un doctor que seguramente no conocería de nada.

Fue fácil, muy fácil encontrar un hospital privado que utilizara mi seguro médico y entre en traumatología y me encontré a uno que conocía ; vi el cielo abierto, porque ese doctor ya me había hecho con mucho acierto, una artroscopia de rodilla hacía unos años por un accidente de esquí.

Llame al hospital y pedí cita con ese traumatólogo , era jueves y me dieron la cita para el viernes por la mañana ; “ lo que hace el dinero “ pensé, yo no salía de mi asombro. Pase de tener que esperar más de seis meses solamente para la consulta a tenerlo todo de un día para otro, porque así fue .

El viernes por la mañana fui a ver a ese doctor, nos conocíamos porque ambos coincidíamos en el campo de golf de vez en cuando, nos saludamos y le conté lo que me ocurría . Me preguntó qué nivel de dolor tenía en ese momento en la espalda a la altura de los omoplatos que era hacía donde yo le conducía y me apretó en ambos lados del cuello y soltó un “ madre De Dios “ que me dejó boquiabierta y ojiplatica. Yo solté un “ Ay “ cuando él me apretó que al menos lo tuvieron que escuchar en la consulta de al lado.

El doctor me dijo: espérame un momento aquí que vengo enseguida. Eso me dio tiempo a pensar y me dije a mi misma, bueno, parece que la cosa va bien. Este hombre , sabe de lo que estamos hablando.

Cuando volvía traía dos jeringas cargadas y cuando las vi le dije, que es eso ? Y me dijo es lindocaina y un medicamento que como no conocía no me enteré del nombre . Yo solamente pensaba ( pobre de mi,) que cuando saliera e esa consulta todo estaría resuelto.

No iba muy descaminada porque sin dolor sí que salí, la única pega es que eso era algo para aliviar y no para curar, pero en ese momento yo no lo sabía y él tampoco. 

Me quite el jersey y la camiseta , dejando la parte superior al descubierto y a merced de lo que el doctor quisiera hacer con ella. Se puso detrás de mi y comenzó a pincharme primero en el lado derecho en varios puntos y después se fue al izquierdo. Una vez que terminó, yo empecé a sentir alivio y una gran mejoría y se lo dije; le dije “ ostras, esto es magia “ , el sé sonrió y me dijo no, esto te va a calmar ese fuerte dolor unos días pero tenemos que buscar el origen para quitarte estos fuertes dolores.

Enseguida se dio cuenta de que el fisioterapeuta ya no podría aliviarme con sus masajes y me lo dijo en modo de pregunta, a lo que yo le contesté afirmativamente. 

Fue la primera vez que escuché la palabra “ míos fascia “, la primera de incontables veces que lo escucharía en el resto de mi vida . 

Me había quitado el dolor, pero faltaba saber la causa de ese dolor que volvería en unos días; según me dijo el doctor ,porque lo que él me había puesto era simplemente algo para “ tapar “ esos terribles dolores que él estaba seguro de que yo los estaba padeciendo y estaba en lo cierto. Parece ser que la expresión de mi cara se lo había dicho y también el tocar esa zona de mi cuerpo que estaba totalmente contracturada. 

Me vestí mientras él escribía algo en unos papeles que después me dio y me explicó. Eran una petición para resonancia magnética y radiografías de mi espalda. Necesitaba ver que había ahí dentro que provocaba esas durezas. Me despedí y fui a la recepción del hospital donde tenía que pedir cita para hacerme las pruebas solicitadas por el doctor .

Me preguntaron si para el lunes por la mañana me venían bien y consulta para el martes con el traumatólogo de  nuevo para ver los resultados de las pruebas . Yo dije que si a todo y me fui a casa más feliz que una perdiz , porque por primera vez en no sé cuántos años no sentía dolor y mi espalda no pesaba. 

Eso de la lidocaina era maravilloso, lo quería para mi y me puse a investigar que era y resultó ser un anestésico que bloquea o mitiga el envío de estímulos de dolor al cerebro. Esto visto así , ya me dijo que eso no lo podría adquirir en la farmacia para tenerlo en casa y así aliviarme cuando volviera el dolor.

Y así , con lo que me había inyectado el doctor y sin dolor me pasé un fin de semana maravilloso. No pare en casa, bueno no paramos en casa porque yo ya me llevaba a Randy a cualquier parte que fuera donde dejasen entrar a perros. Adiós a la costumbre del descanso de la tarde y a todo.

Yo solamente quería disfrutar de esa falta de dolor todo lo que me fuera posible !!! 

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