Aceptaciones #12

Y finalmente tuve que aceptar que estaba enferma, que algo estaba ocurriendo en mi cuerpo que no era normal. A pesar de ello después de las pruebas ordinarias donde podría haber aparecido el diagnóstico y que no es que no apareciera sino que los ojos que estaban mirando los resultados no eran los apropiados, tiempo después ( no demasiado ) otros ojos , en una prueba de esas que sí me hice, supieron ver lo que me ocurría . En esta vida ni todo es blanco o negro y en matemáticas ni siquiera uno más uno siempre serán dos, siempre va a depender de los ojos que lo miren.

Si, se que en ese momento a pesar de saber que estaba enferma , renuncié a hacerme la gammagrafia ósea, pensé que era una prueba que además de ser demasiado invasiva para mi cuerpo, lo que podría revelarme además de no poder solucionarlo en el caso de dar un resultado positivo, yo tampoco me sentía preparada para escucharlo.

Me explico, mis mayores problemas además del agotamiento continuo, yo ya lo consideraba crónico , se centraban en mis huesos y articulaciones que me dolían a rabiar, mis músculos que cada día eran más los que se ponían duros como piedras, a veces tenía la sensación de tener un bloque de mármol por espalda ( nunca supe por qué lo comparaba por el mármol, creo que por lo pesado que me sentía y aún me siento pues esto continúa sucediendo ) , también me afectaba a las fascias. La fascia es una membrana de tejido fibroso, que envuelve los músculos , forma cápsulas en las articulaciones, los tendones y los ligamentos, es decir además de en los huesos y los músculos también me estaba afectando a las articulaciones, tendones y ligamentos en “todo”mi cuerpo , y que me ocurría ? Pues que además de tener unos dolores espantosos estos se ponen duros ( como rocas ) y entonces además de dolerme muchísimo, al ponerse tan duro yo siento que mi cuerpo pesa dos o tres veces más del peso real, eso es lo que yo siento. Además repito, es extremadamente doloroso.

Al no aparecer nada anormal en mi analítica, radiografías e incluso en las resonancias magnéticas ( ahí ya tendría que haberse visto algo ) , pues mi traumatologo continuaba sin ver nada y a pesar de la evidente hinchazón de mis músculos, él continuaba sin ver nada así que me sugirió ante la falta de diagnóstico que quizás tuviera algún trozo de hueso muerto y que no podría verse debido a la falta de contraste en la resonancia magnética y que para ello debería hacerme esa gammagrafia ósea. Una prueba nuclear donde si había algún trozo de hueso muerto ( que no podrían reemplazar ) se iluminaría con ese compuesto radiactivo que me inyectarían en la sangre y así podrían averiguar si lo que me estaba haciendo tanto daño era un cancer de huesos.

Lo lamento, pero en ese momento yo, ni estaba preparada , ni siquiera quería saber si tenía algo irreversible con lo que para ayudarme tendrían que ir quitándome trocitos que se iluminarán porque ya estarían muertos, era demasiado joven y feliz como para querer saber algo que seguramente no podría solucionar y ese es el motivo por el que decidí no hacerme esa prueba.

En este momento , volvería a actuar de la misma forma.

Estamos hablando ya de que mis “caramelos” los antalgines de 550mg que tomaba ya eran solamente eso para mi “ caramelos” , ya no me hacían efecto.

Mis medicinas cada vez eran más fuertes, ahora ya estaba con los antiinflamatorios, los Enantyum de toda la vida inyectables, llegó un momento en que mi zona lumbar estaba tan afectada de los pinchazos, que comenzaron a ponerme las inyecciones en el Deltoides, en el brazo, alternos, cada día en un brazo. Después llegó el antiinflamatorio de última generación el Arcoxia por vía oral cada ocho horas y también los dos Diazepan de 5 mg, relajantes musculares, que sí , me ayudaban a descansar pero que me dopaban absolutamente. 

Lo peor de todo,  es que con todo esto yo no notaba ninguna mejoría, tan sólo por las noches con el Diazepan, pero lo de estar copada no era una opción pues la vida sigue , el día es largo y hay que funcionar y yo con drogas aunque sean en forma de medicamento, no sé funcionar.

Y lo de las drogas en forma de medicamentos, tan sólo acababa de empezar, jamás imaginé que después de haber pasado toda mi vida sin probar el alcohol  ni las drogas, acabaría tomándomelos todos en forma de medicamentos para paliar tan sólo un poquito mis tremendos dolores, sólo un poquito, porque nada consigue quitármelos .

Además de aceptar que estaba enferma, de aceptar que algo estaba ocurriéndole a mi cuerpo, también me hice consciente de que tenía otra enfermedad a la qué tampoco sabría ponerle nombre y que quizás no fuera enfermedad sino simplemente un trastorno psicológico.

Me hice consciente de que eso que hacía de no salir de casa más que para lo indispensable era enfermizo. Pienso mucho en ello, muchísimo . 

Sobre todo pienso en porqué no le puse remedio rápidamente pues era tan fácil como ponerme mona , abrir la puerta de casa y salir como había hecho toda la vida, desde jovencita cuando mis padres empezaron a dejarme salir.

Yo siempre salía sola de casa, iba a las zonas de moda y allí me iba encontrando con mis amigos y me iba quedando donde estaba a gusto y me lo pasaba bien y así pasaba unos fines de semana maravillosos, afortunadamente siempre he sido una persona muy feliz. Desde luego no era nada nuevo para mi. ¿ Porqué de repente el hecho de salir sola de casa sin haber quedado con nadie se había convertido en un problema tan grande para mi ? Para eso incluso a día de hoy , creo que finalmente he encontrado la respuesta.

Siempre me había movido por impulsos, a mi aire y sin hacer planes, todo sobre la marcha, y en Canarias pues hacía lo mismo, me subía al coche y me iba a donde me apetecía en ese momento. 

La gran diferencia es que los aproximadamente diez años que viví allí, muy felices también , por cierto yo vivía completamente a mi aire, mi única obligación era ir a trabajar, el resto, lo que “ me apetecía “ mi palabra favorita.

Además en la isla yo llevaba una vida mucho más parecida a la de un turista o cómo nos llaman allí “ guiris “ que a la de un local.

Es cierto que mientras viví en la isla , yo no vivía en el pueblo con la gente de allí sino que vivía en las urbanizaciones rodeada sobre todo de Alemanes y Holandeses jubilados que se habían comprado su casita para pasar su jubilación al sol y frente al mar. Y también en ocasiones vivía en la misma urbanización de bungalós en la que trabajaba por lo que vivía entre extranjeros que se iban a los quince días de haber llegado y llegaban otros nuevos y creo que eso me hizo acostumbrarme a vivir como si fuera extranjera también o simplemente me permitía sentirme libre y no controlada de manera que nadie se fijaba ni en que, ni cómo, ni cuando hacía mi vida y eso me encantaba !!!!

Esa forma tan libre de vivir me enganchó y me sigue gustando y esa libertad sólo se obtiene viviendo allí y de esa manera. Eso es lo que me desarmó absolutamente al volver a vivir en lo que yo llamo la civilización, o lo que es lo mismo, hacer una vida normal.

En fin que una vez que acepte que eso de no salir de casa era un problema, enfermedad o el nombre que queramos ponerle, decidí comenzar a buscar soluciones y puse mi mente a funcionar. 

Comencé a darle vueltas a la cabeza buscando algo que hacer que me obligara a salir de casa, porque ya había comprobado que lo de pensar en llamar a alguno de mis amigos y quedar no funcionaba pues al final, cuando estaba llegando el momento siempre se me presentaba alguna honrosa excusa con la que conseguía salirme con la mía, tipo me encuentro mal o para enternecer un poco más a mi madre y que no me echara la bronca entonces era lo de “ me encuentro rara, no sé que me pasa pero no estoy para salir “ . 

Es tremendo cómo funciona el cerebro cuando quiere…..

Bueno pues después de unos cuantos días anotando ideas, sopesando  la fuerza que tendrían para obligarme y no darme lugar a excusas las ideas que se me ocurrían , de repente un día me dije “eureka” creo que finalmente he dado con la solución , como no se me ocurrió antes? 

Un perro, ya había pasado por la experiencia de tener perro y sabía perfectamente lo que ello conllevaría, las alegrías que me daría pero también los deberes que yo tendría para con él . Esas obligaciones que mi cabeza me estaba demandando para obligarme a salir de casa, me las pediría el perro.

Sopesé pros y contras , y no me olvidé de uno. No me olvidé de ese cansancio, más bién agotamiento que padecía a diario, no podía olvidarlo porque en ese momento yo aún no estaba trabajando. Desde mi vuelta de la isla yo había estado estudiando , pero solamente la parte teórica del curso, aún me quedaban las prácticas que yo imaginaba que sería un esfuerzo igual que un trabajo normal pero sin remunerar y entonces tan optimista estaba que me dije a mi misma que quizás ese cansancio también venía de esa inapetencia para hacer nada y creí que el tener a mi “fiel amigo” quizás también aliviaría mi fatiga , ya que como en las pruebas médicas no había aparecido ninguna patología….pues quizás todo podría ser psicológico, bueno de esto último no estaba tan segura porque los dolores eran tremendos.

Bueno y yo seguía con la idea del perro , aunque de repente se me presentó un problema más, que ya por mucho optimismo que le estuviera echando a la vida en ese momento , no sería nada fácil de sortear , yo ni vivía sola , ni en mi casa.

Aún continuaba viviendo bajo el mimo y cuidado de mi madre y bajo el mismo techo y desde muy pequeñita cada vez que le había dicho eso de …¿ Mami, puedo tener un perro?

La respuesta siempre había sido la misma….

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