Agotada es poco #2

A Valkenswaard, sur de Holanda del año 2002 , aquí me vine a vivir después de conocer en Canarias al que será mi marido que era holandés .

Del día de mi boda tengo recuerdos muy bonitos, por supuesto, aunque me casé en Holanda, tuve una boda muy española y un poco hippie, así soy yo. Tengo un par de recuerdos a los que en aquel momento no les di mayor importancia pero que ahora que estoy intentando llegar al comienzo de todo lo que me ocurre , me llaman poderosamente la atención .

Mi boda fue por la tarde en un lugar hermoso , evidentemente yo no llevaba un traje de novia al uso, iba de blanco ibicenco , una corona de flores silvestres en el pelo y un hermoso mantón todo ello llevado desde España, y sonó Noches de Bohemia , muy yo todo. Era por la tarde y después de la ceremonia y las fotografías nos fuimos a cenar , allí se cenaba como a las 18:30 más o menos. Allí estábamos los novios, padrinos o testigos y familia más allegada. Recuerdo que la cena se me hizo larga y tediosa, estaba agotada y solo pensaba en que todos terminaran pronto y la sobremesa no se extendiera demasiado. Yo me sentía agotada.

Después de la cena nos fuimos al pub que alquilamos para hacer una gran fiesta con bufet, música y barra libre ahí ya para todos los amigos en la que es cierto que me desmadré bailando el Aserejé y todas las canciones españolas que puso el Dj en mi honor ( he tenido la gran suerte de que en cuanto llegue a esa preciosa ciudad holandesa me acogieron como a una española a la que querían ) . Como os decía recuerdo que a las dos es la madrugada, yo ya tuve que hablar con mi marido y los padrinos de la boda para decirles que estaba totalmente agotada y que no podía más . Estaba derrotada, a punto de desmayarme de agotamiento .

El Holanda viví todo el año 2002 , hasta la Navidad. Tenía un buen trabajo, salía a las cuatro de la tarde y trabajaba de lunes a viernes. Estaba en el departamento de calidad de una empresa internacional. No era un trabajo de hacer esfuerzos aunque sí me obligaba a estar mucho tiempo en la misma postura. Cuando llegaba a mi casa a las cuatro y media de la tarde estaba realmente cansada, muy cansada. Solo deseaba una ducha y tumbarme en el sofá a leer o ver la tv española para descansar mi cerebro de tanto idioma que no era el mío.

Al principio de mi vida en Holanda, además de trabajar  y descansar acompañaba a mi marido a entrenar a fútbol los martes y los domingos a los partidos. Además iba a clases de holandés lunes, miércoles y viernes. 

Algún día entre semana hacíamos alguna salida en plan tomar un ” cafe ” entre las chicas y los fines de semana, en el tiempo libre en el que coincidíamos salía con mi marido y le acompañaba a jugar su partido de fútbol que habitualmente era el domingo. En fin cosas normales en la vida de todos .

A los pocos meses empezaron las contracturas en la espalda que yo me aliviaba tomándome dos antalgines de 550mg cada seis horas. No recuerdo en qué momento de ese mismo año los dolores de mi espalda se volvieron fortísimos , tanto que la misma empresa al ver mis contracturas me envió al fisioterapeuta y este me aliviaba con sus masajes y yo me ayudaba con mis antiinflamatorios. Para quien no lo conozca os cuento que el Antalgin 550 , es un fuerte antiinflamatorio con efecto analgésico , para dolores severos. Yo siempre necesitaba tomármelos de dos en dos y cada seis horas.

Al mismo tiempo dejé de hacer cosas con mi marido y también con mis amigos. Las salidas se limitaban a las clases de holandés, al partido de fútbol de mi marido y de vez en cuando al cine. Para ir al cine me desplazaba unos once kilómetros así estaba en la zona flamenca de Bélgica . El motivo era el idioma . En Europa tanto la tv como el cine es en versión original y subtitulado en el idioma propio así al estar en Belgica ( aún siendo zona flamenca donde el idioma es igual que el holandés ) veía la película en inglés y subtitulada en francés , idiomas que dominaba y me hacían más fácil lo de ir al cine. En todo este tiempo yo era feliz. Creía que era feliz.

Mis contracturas por toda la espalda se convirtieron en una sola y enorme que iba desde los hombros hasta la cintura. Jamás se me ocurrió ir a un médico, ni siquiera pensé que lo necesitara. Yo estaba convencida de que mi cansancio y mis dolores eran por el trabajo. Yo pensaba que era absolutamente feliz y no veía que mi vida no era normal.

Con esa contractura tan grande que era toda mi espalda, comencé a bajar los hombros y a agachar la cabeza al caminar. Siempre fui delgada de y complexión atlética debido a todo el deporte que hacía desde muy pequeña, pero era fuerte, tenía capacidad para aguantar mucho dolor.

En lenguaje médico dirían que tengo el umbral del dolor muy alto aunque lo lógico sería que lo tuviera mas bajo de lo habitual.

Según pasaban los meses veía como la felicidad se me escapaba, la sonrisa desaparecía de mi rostro. Deje de hacer todo tipo de cosas que no fueran ir a trabajar, a clases y descansar. Incluso deje de acompañar a mi marido.

Hablé con mi marido y le conté lo que me ocurría y decidimos irnos unos días a la playa, yo creía que la extrañaba ( yo la necesito para vivir, siempre he vivido en la costa ) y que ese era el motivo de mi apatía .

Cuando vi que no se trataba de extrañar la playa lo que provocaba mi apatía , aunque sí extrañaba la playa, pensé que era con mi marido con quien no era feliz, ahora creo que hasta mi cerebro estaba tan agotado que ni siquiera pensaba con claridad. Hable con mi marido y le dije que no era feliz y decidí dejar Holanda y mi vida allí. Lo que sè con seguridad es que no me sentía feliz.

Las navidades siguientes las he pasado en Asturias con mi familia, pero yo seguía desconcertada y agotada, con mis dolores y mi agotamiento, me fatigaba incluso al hablar , me quedaba sin aire y sin ganas de hacer nada , solamente quería estar acostada. 

En febrero del año siguiente decidí Coger un avión rumbo a la isla de Gran Canaria, creyendo que era allí donde había dejado mi felicidad incluso mi sonrisa.

Ya estaba allí de nuevo, en mi querida isla, a pesar de que nada me una a ella se que la amé desde el momento en que llegué, supe que era mi casa, mi hogar.

Los primeros tiempos los dediqué a buscar alojamiento y trabajo. Como tenía claro lo que me gustaba fui al mismo complejo de bungalows donde vivía antes de mi aventura holandesa, me gustaba la sensación agradable que me producía caminar por sus pasillos e ir al minimercado, al bar piscina o tumbándome a leer un libro mientras tomaba el sol en la piscina. Conseguí alojamiento justo donde quería, el primer paso estaba solucionado, ya tenía casa. Por supuesto yo volvía a ser feliz y a sonreír eso tan sólo por estar allí, pues nada había cambiado , seguía agotada y con unos dolores espantosos. 

El siguiente paso fue ir a visitar el complejo hotelero en el que trabajaba antes de mi viaje y me sorprendí muy gratamente cuando me ofrecieron el mismo puesto de trabajo que había dejado .

Estaba feliz, con muchísimas ganas de instalarme en mi nueva casa y volver a ese trabajo de gestión hotelera que tanto me gustaba. Ya llevaba mi sonrisa puesta.

Tenía todo lo que quería y necesitaba. Solamente pensaba que a partir de ese momento volvería a ser feliz.

En ese momento yo continuaba sin ver que mi vida no era ni normal, ni feliz en absoluto, pero yo me lo creía.

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