Dulcemente cruel #4

Un sábado  mayo o junio, no cuerdo con exactitud , fui a comer con una amiga precisamente porque hacía semanas que no me encontraba bien, peor que de costumbre . Nunca tenía apetito, siempre estaba mareada, me dolía todo, estaba muy apática y absolutamente sin energía . Sabía que algo no estaba bien, pero para no variar tampoco me pareció lo suficientemente importante como para tener que visitar al doctor.

Una vez finalizada la sobremesa temblaba al hablar y sentía que mi equilibrio no era bueno. También sentía sobre todo en las palmas de las manos una sensación de hormigueo extraño.

Entonces mi amiga me convenció para que pasáramos por el centro  salud antes de que yo me fuera a mi casa. Creo que mi aspecto físico era más preocupante aún que lo que yo sentía según me dijo. Esa sensación era tan extraña y nueva para mí que estaba totalmente desconectada .

Claro hacía varios días que no me alimentaba, no lo recordaba, de verdad que había muchos días en que me olvidaba de comer, o hacia solamente una comida al día , eso se había convertido en algo habitual, todo se debía al cansancio, estaba tan cansada que no me acordaba d que tenía que comer. Aún ahora, a veces olvido que no he comido.

Aprovecho para darte las gracias desde aquí Maite pues si no es porque es aún más testaruda que yo, muy probablemente hoy no estaría contando mi historia.

Finalmente fuimos al centro de salud , contesté a todas las preguntas del doctor y le conté todas las cosas que yo sentía en ese momento. De los dolores, contracturas y cansancio o más bien ya agotamiento, ni hablamos. Eso se había convertido en parte e mi vida normal. Me hicieron unos exámenes de rutina y me miraron el nivel el azúcar en sangre, muchas veces cuando decimos que nos está dando una bajada  tensión, lo más probable es que lo que nos esté bajando sea el azúcar y eso es muy peligroso.

Mis mareos de los días anteriores se habían convertido en ” viajes ” cada vez que movía la cabeza. Mi azúcar estaba en setenta y seis, aún no estaba hipoglucémica pero todo apuntaba que iba hacia allá. La hipoglucemia es la bajada del nivel de azúcar en la sangre y suele manifestarse con todos los síntomas que yo tenía, malestar general, mareo, temblor, sudor frío, adormecimiento  los miembros superiores e inferiores ( manos y/ o pies ) y palpitaciones…. y los niveles de azúcar en sangre están por bajo de setenta.

El mayor problema es que los síntomas de la hipoglucemia y la hipotension ( tensión baja ) son muy parecidos, casi iguales y siempre tendemos a pensar que es una bajada de tensión y míos limitamos a tomarnos algo para subirla, café o algo similar y no acudimos al medico. Yo también lo pensé muchísimas veces.

Como medida preventiva  el doctor que estaba de guardia decidió que era mejor que permaneciera en el centro de salud en un box tumbada en una camilla y con el suero glucosado por vía intravenosa . El suero glucosado se utiliza fundamentalmente para la rehidratación y como aportador de energía. Era justamente lo que yo necesitaba, llevaba tantos años cansada que un aporte de energía extra me vendría fenomenal por lo cual no puse ningún impedimento y de buena gana acepté quedarme allí. Tampoco tenía fuerzas para oponerme a nada, en ese momento yo ya era como un muñeco, no podía nada.

Mientras estaba en el box con el gotero puesto recuerdo que comencé a notar más nauseas, mareos , un terrible dolor de cabeza, confusión y de mi cuerpo comenzó a caer agua como si me hubieran puesto encima de la cabeza una manguera con el chorro abierto. Comenzó la visión borrosa y finalmente perdí el conocimiento . Aquí veis el lado verdaderamente peligroso de las hipoglucémias. Si la glucosa en sangre disminuye demasiado, una persona puede entrar en coma e incluso morir en cuestión de minutos porque el cerebro depende de la glucosa para funcionar.

Sin el azúcar el sistema nervioso deja de funcionar y se declara en tu cuerpo un estado general de emergencia  que pued llevarte al coma e incluso a la muerte.

Una vez que recuperé el conocimiento  sentí creo que una de las peores sensaciones e mi vida, no recordaba que había sucedido, había estado inconsciente, es como que he perdido ese trozo d mi vida y no lo voy a escupieran nunca orquesta no es que estaba desmayada, es que me iba hacia el coma, tuve la gran fortuna e que ya me encontraba en el centro médico , si no llega a ser por eso habría llegado al coma y quién sabe hasta dónde más. Sólo recuerdo lo que me contaron y eso es que mi azúcar se había desplomado a menos de treinta y que había estado a punto de no volver .

Recomendaré a las personas que sufren problemas con el azúcar , aún sin ser diabéticos ( yo no lo soy ) que acudan a su médico para que les marquen las putas que deben seguir en su vida que son muy pocas y muy sencillas..

Lo que no se debe hacer bajo ningún concepto es obviarlo y pensar que para una vez que pasa el azúcar no pasa nada, porque si, si pasa porque lo más probable es que te vuelva a ocurrir y porque con una vez que te ocurra es suficiente para que tu cerebro decida abandonara tu cuerpo y no vuelva más.

Yo reconozco que ese día tuve suerte, suerte de encontrarme ya en el centro médico porque todo sucedió tan rápido que si hubiera estado más lejos, mi cerebro se habría ido y seguramente para siempre. Por eso os voy a har aquí tres cosas básicas que podrían salvarte la vida y que son las que me dijeron a mi en el hospital .

– Lleva siempre contigo caramelos, frutos secos o lo mejor tabletas o gel de glucosa y enseña a tu familia y amigos que deben hacer si te baja el azúcar .

– El gel de glucosa y la miel es lo más valioso que pues llevar contigo siempre pues si pierdes el conocimiento no podrías comer ni beber, entonces se te podría aplicar la miel o el gel e azúcar en las encías o de forma sublingual ( e bajo de la lengua ) para una rápida absorción y oír supuesto llamar a urgencias .

– Lleva siempre contigo tu identificación médica .

Una vez que me estabilizaron el azúcar y recuperé el apetito, me dijeron que podía irme a casa. Me aconsejaron que esa noche no la pasara sola por si acaso, ese tipo de hipoglucemia que yo sufrí es peligrosa, muy peligrosa. Estando así las cosas y como ya eran más de las once de la noche cuando salíamos del centro médico nos fuimos a casa de Maite.

Y me dije a mí misma ” mañana será otro día ” .

 

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