Feliz Navidad y Más #22

La Navidad se presentaba extremadamente buena; tanto que me daba hasta miedo . Mi hermana me había dicho que tenía buenas noticias para mi y era cierto : ese año ella y su familia vendrían a pasar la navidad a Casa .Eso era genial y continúa siéndolo, pues ella, es mi norte y cuando me pierdo un poco siempre viene a mi rescate.

Y llegó el 22 de Diciembre y con ese día la familia, así que ya estábamos todos juntos. Lo cierto es que estando yo sin apenas dolor y la familia reunida todo era perfecto. 

Fueron unas Navidades geniales recorriendo las calles de la ciudad disfrutando de la decoración y las luces navideñas en busca de algún regalo sorpresa o de última hora. De vez en cuando refugiándonos en algún centenario y bonito café de la ciudad para tomar algo caliente o frío; lo mismo daba una Zero o un café, estábamos reunidos y el ambiente olía a fiesta y alegria. 

Fueron unos días maravillosos. En la cena de Nochebuena y comida de Navidad a falta de mi padre , y con mi hermana y madre como excelentes anfitrionas ( yo soy un desastre ) me vi sentada presidiendo la mesa en un extremo, con mi hermana enfrente presidiendo el otro extremo; de esta forma nuestra comunicación visual era fantástica y muy graciosa.

Una vez pasados esos días , cuando mi hermana y su familia se fueron a la ciudad en que viven, mi vida continuó de lo más normal. Una nochevieja en casa amenizada por algún programa de televisión, bailando y esperando para tomarme una copa de champagne y las uvas de la suerte . Espere a los Reyes Magos con ilusión y a partir del seis de enero ya volvimos a la normalidad. 

Randy también participó de esas navidades y obtenía sus botines de comida como si de un pirata se tratase, de cualquiera de la familia que le ofreciera ,y si era a escondidas mejor, más lo disfrutaba.

Mi dolor volvía pero como aún lo soportaba bastante bien, lo cierto es que no me acordé de volver al traumatólogo como él me había indicado.

Llegó la normalidad y el día señalado para comenzar mis prácticas finales me presenté en el lugar y hora indicados. Así llegué al Centro Público para Mayores.

Ese era otro mundo, nada que ver con el privado. Lo primero y muy importante que me llamó la atención fue la gran cantidad de personal por planta que hay; muchísimo personal.

Nos dieron a elegir entre varias plantas, creo que tiene 8 el centro, por fuera impresiona, es una mole enorme pero por dentro es cálido y confortable.

Yo me fui a la quinta planta pues allí están los que padecen ; Demencias, Alzheimer,etc y eso es lo que yo estaba estudiando así que utilizando la lógica solicite realizar mis últimas prácticas allí. ( antes de seguir en ello quiero explicar que este es un centro público, en el que los trabajadores consiguen plaza por oposición y lo cierto es que merece la pena ) .

Las mañanas en la residencia pública eran geniales, pues sólo tenía 5 pacientes/ residentes a mi cargo, estamos hablando de una tercera parte que en la privada ( se supone que debería ser al revés ) . 

Poder asear, vestir, dar el desayuno ( estos residentes no lo saben hacer solos ) cambiarles pañales : ocuparme de todas sus necesidades durante Las cinco horas que estaba en el trabajo, era un lujo en la residencia pública,eso es lo que hacía en el centro privado con 17 residentes a mi cargo. Aquí con sólo cinco ,lo único duro era levantar a los varones que normalmente eran muy pesados y teniendo en cuenta que como ni sabían que era levantarse, eran como un peso muerto,es decir, pesan un montón,  pero aquí pude aplicarles por fin las terapias cognitivas que había aprendido en la parte teórica del curso. Cuando llegaba a mi casa a pesar de estar muy cansada, ahora me sentía plena y llena al comprobar como les podía ayudar con las terapias de las que os hablé y que anteriormente no había podido poner en práctica. Creo que en este momento fue cuando me di cuenta de la vocación por este trabajo que sentía. 

Me gustaba el nuevo y diferente camino que había elegido para mi nueva vida.

Solamente había una cosa que no me encajaba, en los últimos meses, y es que con lo relajado que era mi trabajo en el centro público en comparación con la dureza del privado, yo me sentía igual de cansada, igual de agotada en ambos.

Y los dolores , al paso del tiempo volvían a estar ahí , no solamente no se habían ido para siempre ( lo que yo creí que había sido magia,solamente era temporal) entonces yo no sabía que eran las infiltraciones. 

Y con la vuelta al trabajo, a las viejas costumbres posturales y levantar pesos, mi espalda volvía a pinchar y a pesar y cada vez eran más insoportables los dolores y el cansancio. Todo ello se había generalizado y tenía la sensación de que se hubieran multiplicado más aún . Cuando hubieron pasado los meses y estaba terminando mi curso , un día mientras trabajaba llegó mi tutora Dora.

El objetivo de la visita de Dora ,era informarme de que la habían llamado del primer centro donde había estado trabajando para comunicarle el deseo de contratarme cuando tuviera mi diploma correspondiente si estaba interesada . Y como ella,Dora, había percibido y sabía de mi vocación por este mundo y este trabajo, me informó .

Yo, que en ese momento estaba en una nube en el centro público, me olvidé una vez más de mi, de que estaba enferma si o si , de que tenía que acudir a todos los doctores que fueran necesarios, hasta dar con qué era lo que me producía tanto dolor y cansancio.

Comencé a darme cuenta de que tenía un montón de síntomas que eran indicadores de que algo me ocurría ; pero eran tantas cosas juntas y sin sentido para mi, que como no conocía el nombre de lo que más tarde me diagnosticarían ni de oídas pues me dije que estaba cansada y ya me acostumbraría . Pero por aquel entonces yo ya sentía : un cansancio y fatiga a un nivel que ya me estaba acostumbrando porque era continua. 

Me dolían todos los músculos y articulaciones del cuerpo. Parecía que tuviera una gripe continua, dolor de cabeza, garganta, algo que yo creí era rinitis. Comenzaba a tener dificultad para acordarme de cosas que había hecho el día anterior. Mareos y sudoración sin motivos. Diarreas increíbles cada día una media hora después de la comida principal del medio día.

Así las cosas , termine mi curso y me dieron mi diploma , en el que acreditaba que era apta con excelencia para realizar ese trabajo. Así que wow, ya tenía trabajo remunerado en plena crisis económica y además era un trabajo por el que sentía verdadera vocación.

Con el diploma me fui a las oficinas de la residencia privada y me hicieron el contrato estandar de dos turnos.

Una vez firmado el contrato, fui al centro a conocer a mis compañeros, a mi gobernanta ( mi superior inmediata) y también a recoger mis horarios. En mi caso, mañanas y tardes, no tenia noches.

Comenzó mi trabajo y con él empezó mi calvario y mi sufrimiento en todos los sentidos. Sufría físicamente y sufría mi corazón de las cosas que tuve que ver y hacer. 

En la próxima entrada del blog, os contaré mi breve pero increíble estancia en el centro. Quien dice que la magia no existe?? ,…. Continuará….

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