Las Consecuencias #18

Mi Fibromialgia, es una enfermedad muy puñetera, puñetera por ser suave porque me apetecería ponerle algún calificativo bastante más fuerte, pero no es mi forma de hablar y de vivir,. La llamo puñetera porque no se está quieta, siempre está avanzando y siempre hacia adelante “ como los de Alicante “ .

He aceptado que la tengo y que he de vivir con esto e  intento hacerlo siendo Feliz con ello. 

Aunque os pueda parecer extraño , he aprendido a quererla y la amo porque sé que solamente así podré aprender algún día a convivir tranquilamente con ella, porque si yo me pongo brava con la fibromialgia ( ya lo he hecho ) ella se pone más brava aún. 

Ella es más fuerte, y lo sabe.

Hace un año, yo iba cuatro veces por semana al gimnasio a mis clases de Spinning, y allí encontraba mi felicidad, ahora la encuentro con vosotros ; contándoos mi historia, como llegó a mi vida y como convivimos. Y esto lo hago aquí , en el blog.

Desde hace unos meses, he comenzado a necesitar una muleta muy bonita de flores y rosa para desplazarme en casa y para salir , necesito mi silla de ruedas. 

Ha sido difícil, muy difícil comenzar a salir a la calle en silla; sentía vergüenza, aunque no se explicaros el porqué. 

Este año mi verano ha sido muy distinto a lo que estaba acostumbrada. Ha sido un verano “ Sobre ruedas” . 

Creo que en este momento ya estoy lista para disfrutar de mi  nueva vida; no quiero simplemente sobrevivir o subsistir sin hacer nada en todo el día , a causa de este nuevo revés que me ha dado mi enfermedad ( porque eso ya lo he vivido ) así que creo que es el momento idóneo para continuar con mi relato. 

Gracias por seguir aquí, sois muy importantes para mi.

Las Consecuencias #18

En la vida toda acción tiene consecuencias, buenas o malas , pero las tiene. Yo dije si cuando quería decir no, pero mi forma de ser y mi educación me traicionaron y hablaron por mi. Si alguien necesita ayuda se le presta.

Por mucho que os diga lo terrible que fue mi semana, es muy difícil que lleguéis a imaginárnosla ( quienes tenéis esta enfermedad, me comprendereis) .

Mi salud era más precaria de lo que suponía o imaginaba y no me di cuenta de ello hasta que termino esa semana de duro trabajo ; duro para mí claro, para mis compañeros no era tan duro. Os cuento.

El lunes me tocaba el turno de mañana, a las ocho de la mañana comenzaba mi trabajo pero eso no suponía un problema pues me despierto temprano sin necesitar siquiera el despertador. Una vez en el Centro, el ritmo era frenético al menos a mí me lo parecía . Levantar de su silla de ruedas a algunos de los residentes para cambiarles el pañal era exageradamente agotador para mí. El resto de tareas de la mañana los llevaba bien y a las dos de la tarde , cuando me sentaba a quitarme el pijama de trabajo y cambiarme de ropa, en ese momento era cuando sentía el agotamiento y mi dichoso dolor de espalda.

Cuando me sentaba en el coche para hacer el camino de vuelta a casa, ahí es cuando me sentía totalmente derrotada. Llegaba a casa creo que por inercia ,porque no era consciente del camino de vuelta simplemente me sentaba en el coche derrotada y de repente había aparcado y ponía el freno de mano y ahí volvía a ser consciente de lo que estaba haciendo.

Cuando iba de camino a mi casa pensé : uff, madre mía y esto ha sido solamente el primer día ; aún me quedan cuatro más , me sentía incapaz de cumplir con el compromiso que había adquirido. Pero sabía que lo cumpliría, lo sabía porque lo haría por el mismo motivo que había dicho que si , cuando quería decir no. El compromiso, me había comprometido y tenía que cumplirlo, estoy segura de que a muchos de vosotros os ocurrirá lo mismo.

En ese momento solo deseaba acostarme a descansar pero aún tenía cosas que hacer antes, así que mientras mi madre ponía la mesa, pues yo no tenía fuerzas para ayudarla, yo sacaba a Randy a que hiciera sus cositas, pero a paso ligero , apenas si le dejaba pararse a oler que es lo que más le gusta ; oler y marcar. Yo tenía prisa por volver a casa a pesar de no tener ninguna obligación pero mi espalda entera pesaba toneladas para mí y me daban pinchazos de lo dura que estaba ( es como una contractura muy grande y muy heavy ) .

El resto era comer e irme a la cama, a dormir, a descansar. Y si fuera posible hasta la hora de levantarme el día siguiente.

La oscuridad en el dormitorio debido al horario de invierno ayudó a que Randy y yo durmiéramos hasta pasadas las siete de la tarde, ni hambre tenía .

Cuando llegué al salón, mi madre estaba allí sentada leyendo un libro y con cara de preocupación me pregunto con su ya conocido : nena, ¿ estás bien ? Yo le contesté que sí que ya había descansado y que me dolía un poco la espalda pero menos que cuando llegué del trabajo. Le dije que saldría a dar un paseo por la playa con Randy para cansarlo pues pronto querría cenar y volver a la cama . Al día siguiente me tocaba otro tanto de lo mismo.

Llegó el martes y tuve más de lo mismo, nada diferente, nada nuevo. Curiosamente yo tenía el mismo cansancio y el mismo dolor que el día anterior , cuando teóricamente tendría que tener más , y yo ilusa y muy positiva pensé que me estaba acostumbrando a este trabajo y a pesar de todo estaba súper feliz. El resto del día transcurrió como el anterior.

Estaba feliz porque los dos próximos días me tocaba descansar, aunque el miércoles tendría que levantarme temprano pues tenía la analítica. Estaba firmemente decidida a durante las semanas de descanso que venían ,descubrir que era lo que me producía tanto dolor y cansancio; estaba tomando opiaceos para el dolor , una medicación demasiado fuerte con la que no sentía alivio y ni siquiera sabía que contestar cuando me preguntaban , para qué tomaba esa medicación ; no sabia para que lo tomaba !!

Miércoles y jueves descansaba .

El miércoles me levante temprano y fui al centro de salud para hacerme mi analítica, antes de irme ya había sacado a Randy así que cuando volví a casa los dos nos tomamos un buen desayuno y volvimos a la cama, lo necesitaba, estaba muy cansada. Despertamos a la hora de comer, decidí comer y salir después a dar un paseo con mi compañero cuando llegué a casa cerca de las siete de la tarde , decidí que cenaría y me acostaría ; estaba literalmente agotada. Cené y tanto mi perro como yo nos fuimos a la cama a descansar.

Mientras veía un rato la tv estuve pensando y llegué a la conclusión de que estaba tan cansada como los dos días anteriores, a pesar de no haber trabajado ese día . Lo dejé estar y decidí centrarme en el programa que estaba viendo y me dormí sin darme cuenta. Me desperté al día siguiente sobre las ocho de la mañana . 

Era jueves y no trabajaba, después de desayunar y cumplir con mis obligaciones aproveché que el día no acompañaba meteorológicamente para quedarme en casa, en mi cuarto. Pasé el día de descanso así; cumpliendo con mis obligaciones y necesidades y dormitando en mi habitación.

Cuando me desperté el viernes; como no entraba a trabajar hasta las dos de la tarde, a pesar de que por costumbre no solía despertarme más allá de las ocho aproximadamente, aproveché para preguntarme cómo sería el turno de tarde en el trabajo( no lo conocía pues las prácticas se realizaban solamente por la mañana ) e intenté planificarme.

Lo que se me hacía más duro en el turno de la mañana, eran: las duchas y los aseos ; eran muchos y teníamos un tiempo muy limitado para ello.

Esto me hizo pensar en qué se haría en el centro en el turno de tarde y de noche, sentía mucha curiosidad, ni me lo imaginaba. Lo que sí estaba claro era ; que si lo que me estresaban eran las duchas y nada más , el turno de tarde estaría “ tirado” . No me cansaría nada y mi cuerpo podría relajarse ; seguramente que mi espalda dejaría de dolerme incluso.

Ya había adquirido dependencia a las opiáceas que tomaba para los dolores, así que no suponían un problema para mi normal funcionamiento tanto en el trabajo como en la propia vida.

Llegué al Centro de mayores quince minutos antes de la hora de entrada. Era mi primer día en este turno así que la orden era estar pegada a una de mis compañeras ( la de más antigüedad en el centro) y hacer todo lo que y como ella me indicara : en el vestuario tuvimos tiempo de charlar y esta me indicó que no tenía nada de que preocuparme, que con el tiempo ningún turno se me haría duro, que el cuerpo se acostumbra. También aprovechó para decirme que la gobernanta le había hablado muy bien de mi y que si lo hacía bien, era probable que quisieran contratarme cuando obtuviera mi titulación.

La tarde pasó : y también la del sábado y la del domingo. Cada noche cuando regresaba a casa, sentía ese pinchazo que me iba desde el cuello hasta los huesos de la zona lumbar. Un dolor terrible, insoportable y que yo intenté calmar uno y otro día subiendo la dosis del Tramadol que mi doctora me había recetado. Me colocaba para intentar soportar el dolor…..y lo sabía. Pero pensé que no pasaba nada ; porque ya mismo estaba de vacaciones y pensaba invertir todo mi tiempo y medios en curarme lo que fuera que tuviera.

El lunes por la mañana al despertar y después de desayunar, decidí que quería relajarme con Randy, mi fiel compañero. Y así sentada encima de una roca mientras mi fiel amigo se lo pasaba bomba en la arena, yo pensaba, pensaba y por primera vez, y que no sería la única ni la última llegué a un punto …..

Me pase toda una semana sin vivir, una semana de mi vida que se me fue ; Trabajando, comiendo , durmiendo y descansando..:… una semana 

“ No vivida “ .

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