Malas Decisiones #17

A la mañana siguiente, me levanté como cada día para ir a trabajar. Mientras tomaba mi desayuno no dejaba de darle vueltas a la decisión que había tomado. Estaba convencida de que no, no podía hacerles ese favor. Necesitaba mi descanso y lo necesitaba para YA , era jueves me quedaban dos días de trabajar para mi ansiado descanso.Con un nudo en el estómago termine de arreglarme, bese a mi madre, bese a Randy y me fui a trabajar. 

Durante el trayecto al trabajo y según me iba acercando al centro, ese nudo que sentía en mi estómago iba creciendo. Crecía porque se acercaba el momento en el que debía decirle que no a la directora y eso siempre cuesta pues estaba dentro de mi forma de ser el querer ayudar y agradar siempre que me fuera posible, pero en este caso , sabía que estaba haciendo no solamente lo que debía , sino también lo que podía.

Llegué al trabajo , hablé con la gobernanta para decirle que en cuanto llegara la directora al centro , le recordara que teníamos que hablar y yo me puse a trabajar a toda velocidad pues unos estaban con las duchas y aseos y por otro lado estaban con los controles de azúcar y los suministros de insulina. Lo cierto es que a esa hora la actividad en el centro era frenética y no había tiempo para pararse ni desviarse un milímetro de las obligaciones.

Aproximadamente a las diez de la mañana, ya casi era la hora de mi descanso, cuando la gobernanta se acercó a mi para decirme que cuando terminara mi tiempo de pausa, me pasara por el despacho de la directora; yo ya sabía de que se trataba y seguramente ella ( la gobernanta ) también. Así llegó el momento del descanso y me fui a disfrutarlo junto con mis compañeros. Una vez terminado, en lugar de incorporarme a mis tareas habituales , me fui al despacho.

Llamé a la puerta y rápidamente alguien me abrió la puerta, era la directora que estaba paseando por su despacho mientras hablaba con alguien por su teléfono móvil, me indicó que pasara y me sentara y rápidamente colgó su teléfono , lo soltó encima del escritorio , se sentó frente a mi y sin ningún rodeo , me preguntó, ¿ has pensado sobre lo que hablamos ayer ?  Y yo aún no sé ni cómo ni porqué le respondí; si he pensado sobre ello y lo cierto es que estoy realmente muy cansada pero, lo haré , vendré a trabajar la próxima semana para echar una mano.

Lo único que recuerdo haber escuchado después fue que me tocaría trabajar lunes y martes de mañanas, descansar miércoles y jueves y después finalmente trabajaría viernes , sábado y domingo en turno de tarde y una vez terminado, ella misma firmaría la finalización de mis prácticas cuando correspondiera, justo antes de Navidad, y se lo entregaría a Dora que era mi tutora  y quien finalmente decidiría quiénes seríamos aptos para aprobar el curso una vez finalizado.

Lo próximo que recuerdo fue despertarme en nuestra sala de descanso, tumbada en el suelo y con los pies encima de un sillón, me estaban dando aire y poniéndome paños mojados y fríos en la nuca. Había mucha gente a mi alrededor, demasiada para mi gusto.

No recuerdo haber salido del despacho de la directora, no recuerdo cómo llegué hasta la sala de descanso así que pedí que quien pudiera ponerme al día  de lo ocurrido, se quedará conmigo en el sofá sentada y me lo contará porque yo me había perdido después de escuchar el horario de la próxima semana y no recordaba nada más.

Una de las gobernantas se quedó conmigo y después de decirme que no me preocupara que había tenido una pequeña bajada de azúcar y me había desmayado , pero que ya estaba todo controlado. Estuve un rato sentada con la gobernanta donde me contó cómo llegué a todas partes y todo eso y finalmente , decidieron darme el resto de la mañana libre y cuando se aseguraron de que era capaz de conducir. Me dejaron irme a mi casa.

Mientras conducía hacia casa de mi madre iba en bucle pensando en el por qué si yo había decidido decir que no, que no aceptaría el cambio de turnos para la próxima semana, como es que había dicho que si casi como si de un zombi me tratara, pues lo dije sin darme cuenta, sin ser dueña de mi voluntad, eso lo tenía clarísimo . Parecía un título de una película ¿ porqué dije si cuando quería decir no ? No tenía ni idea , pero lo que tenía claro es que ya no podía echarme atrás. Mejor dejar de pensar tanto y concentrarme en conducir hasta mi casa , no fuera a ser que terminara en sabe Dios donde .

Cuando llegué a casa y le conté a mi madre lo ocurrido, no daba crédito a lo que estaba escuchando, pero es que ni siquiera yo sé lo podía dar. Bueno no le demos a las cosas más importancia de la que realmente tienen. Metí la pata o en este caso la lengua y la metí , todo tiene solución en esta vida.

Decidí no comerme más la cabeza con ese asunto, yo podría con eso y con más aún , lo único que decidí aprovechando que sabía los días que me tocaban de descanso, fue , pedir cita con mi MAP ( médico de atención primaria ) para ir ganando tiempo, aunque sin haberlo planeado ,  ahora lo que me sobraba era tiempo, pues con mi “ error” había ganado dos semanas más de descanso y que caramba, me venían fenomenal.

Así , sin más paso la tarde de ese extraño jueves, en el que a pesar de mi hipoglucemia que ya estaba absolutamente controlada y el susto que di en casa cuando conté que a la hora de la verdad cuando me hicieron la pregunta dije “ si “ , yo continué con mi rutinas. Comí con mi madre, me fui a recostar con Randy después hasta la hora de mi  merienda, que era la antesala de nuestro paseo que yo llamaba “ familiar” . Hasta ahí todo continuó normal.

Al día siguiente, viernes ya, olía a fin de semana en el trabajo. Por supuesto mis circunstancias y yo éramos objeto de la mayoría de las conversaciones. Por un lado el que yo fuera a trabajar la próxima semana, resultó extraño entre mis compañeros y por otro lado mi desmayo, que tampoco era algo frecuente entre los trabajadores del centro, aunque si entre los residentes.

Es alucinante lo fácil que se ven las cosas desde fuera, cuando te sientes bien, sano, sin dolores y sin fatiga. Lo que a mis compañeros les parecía un chollazo, a mi misma aún padeciendo mis dolores y cansancio brutales, me lo parecía , aunque he de reconocer que sentía un poco de vértigo porque no sabía si podría aguantar el ritmo que tenían en ese centro, con unas cuantas manos de menos.

Tenía sentimientos encontrados, por una parte pensé: esta genial el cambio, realmente solo trabajaré dos días seguidos por la mañana, trabajo que ya conocía, pues llevaba más de dos meses ejecutándolo y después podría descansar dos días más y ya afrontar los tres últimos en el turno de tarde , este no lo conocía y no sabía cómo funcionaba, aunque eso no me preocupaba, además mis compañeros siempre decían que las tardes y más si son en fin de semana, parece ser que eran bastante más suaves que las mañanas y el ritmo era menos exigente también . Genial, había tenido suerte con los turnos . Así que en unos diez días aproximadamente, me esperaban unas muy laaaaargas vacaciones y descanso.

Así termine mi última semana en prácticas en el centro privado. Había llegado mi fin de semana. Mi madre el sábado por la mañana decidió que necesitábamos conversar; para mi madre era muy evidente mi pérdida de peso a pesar de que sabía que me alimentaba de forma excelente y también era consciente de que descansaba las horas adecuadas para mi. Visto esto solamente se le ocurría pensar que quizás ese tipo de trabajo y justamente en ese  momento era demasiado duro para mi ( y aún no había comenzado el trabajo en serio, ni los turnos ) eso la tenía muy preocupada pues aparentemente y según las pruebas que ya me había hecho anteriormente, de salud estaba perfectamente.

Ese fin de semana fue tranquilo, muy tranquilo, pero también lo recuerdo muy bonito. Me sentía como muy cuidada, muy mimada. Parecía que me estuviera preparando para algo, aunque no se para que, pero me sentía fenomenal. Me estaban cuidando para afrontar una semana de trabajo qué se presentía que no iba a ser fácil para mi . Así que de momento a disfrutar de la tranquilidad y el sosiego del que me rodeaba y de la próxima semana, ya me preocuparé entonces….La próxima semana.

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