Verano y Perdida #6

Llegó el mes de julio y con él la esperada Semana Negra de Gijon, festival literario mayormente aunque con toques gastronómico y musical por supuesto. 

Y con el mes de agosto el descenso internacional de el Sella y la semana grande de Gijon con conciertos y fiestas increíbles, las noches del Jardín Botánico maravillosas y un sinfín de ofertas de ocio en lo que a teatro y conciertos se refiere. 

Os preguntaréis porqué os cuento todos estos eventos que ocurrían a mi alrededor pues muy  sencillo, porque a pesar de tener todo a mi alcance, buen tiempo, playas, eventos culturales, deportivos y musicales, ese verano yo me lo pasé en casa, no salía para ir a la playa, ni a eventos literarios que tanto me gustan, ni a los conciertos nocturnos.

Me pasaba horas y horas tumbada encima de la cama mirando al techo  pensando  en cómo enfocar mi nueva vida en una preciosa ciudad en la que no me apetecía estar. A pesar de los ánimos y ruegos por parte de mi madre yo no cedía , siempre le decía lo mismo, mami es que no me apetece. 

En realidad no se si es que no me apetecía o esa inapetencia era fruto de esa fatiga y cansancio que arrastraba conmigo desde hace ya tantos años, siempre  estaba cansada, esa era la respuesta respuesta al por qué no has ido a ese acto que tanto te gustaba. 

Es como cuando eras pequeña y tenias tantos por qué . Recuerdo que yo cuando era pequeña estaba siempre con él por qué en la boca y estuve unos cuantos años de adulta de nuevo con él porque también, y a diferencia de que cuando era pequeña obtenía respuesta de mis padres o de mis mayores, de los adultos, en este momento las respuestas no llegan porque no las hay , nadie sabe el porque de esta fatiga crónica .

Seguramente un especialista lo llamaría depresión pero no, no lo era al menos en ese momento aunque sí que estaba desarrollando una ligera agorafobia debido a que pasaba la mayoría de mis horas, días y semanas en casa sin salir para nada ni a ningún sitio.

La agorafobia es básicamente un temor excesivo a los espacios abiertos y que acaba convirtiéndose en una enfermedad que no es más que una gran angustia a estar en espacios que no son tuyos, de tu vida cotidiana en mi caso era como un temor a estar fuera de lo que es mi zona de confort y que es algo que no comprendo porque con una pastilla que no es más que una sustancia química que reacciona en algún neurotransmisor de mi cerebro yo he vuelto a hacer una vida normal. La verdad  es que yo no estoy muy de acuerdo con la definición de miedo a los espacios abiertos porque aún en espacios cerrados que no fueran mi casa o mi coche he llegado a desmayarme.

Mi verano fue terrible. 

Parecía que todo estaba en mi contra al menos eso es lo que pensaba yo , claro no tenía ni idea de la que se estaba montando dentro de mi cuerpo.

Se me juntó todo, estaba  en un lugar completamente nuevo para mí pues aunque lo conocí en un tiempo habían pasado muchos años. Con una nueva forma de vida que yo ya había olvidado cómo era. Mis amigos ya tenían su familia y yo no sé porqué motivo sentía que no encajaba allí ya. Me había vuelto un lobo solitario con mi vida en la isla y para  vivir allí estaba fenomenal pero no sé por qué se me metió en la cabeza que aquí no podía ir sola a ningún sitio, que la gente me miraría como a un bicho raro y para “ ayudarme” mas todavía aquí al estar tan al oeste los días son muy largos eso me suponía acostarme cuando aún era de día, porque aquí en los días más largos a las 22:40 aún es de día. 

Supuse que sería otra excusa más para no salir, para descansar porque yo continuaba agotada y muy dolorida aunque gracias al férreo y estricto control de ” mama” las hipoglucémias habían cesado pues ella se encargaba de que yo hiciera todas las comidas del día y además bién equilibradas . Pero mis visitas al fisioterapeuta y la ingesta de mis antalgines de 550mg que eran mis caramelos más los relajantes continuaban. Mis “ caramelos” ya no servían para mucho pero claro yo no iba a ir al médico para decirle que siempre estaba cansada y contracturada , me parecía ridículo.

Lo que sí hacía de vez en cuando era escuchar una emisora de radio que sonaba en casa porque es la que escucha mi madre habitualmente por las mañanas y una de estas escuché un programa cuyo nombre no recuerdo.

En ese momento hablaban  de una gran crisis económica que había en nuestro país de la que por cierto yo no me había enterado y aunque en aquel momento no le di importancia ahora me indica lo perdida que yo estaba en aquel tiempo pues a mi la economía me encanta y suelo estar al corriente de las noticias de ese tipo .

Ese programa de economía terminó e inmediatamente comenzó otro en el que hablaban de los enfermos de Alzheimer y la escasez de personal especializado en sus cuidados .

Ese tema hizo que mi mente se evadiera y el sonido de la radio se convirtió en un simple ruido de fondo igual que cuando llegas a casa y pones la televisión para que te haga compañía y ni la escuchas, ni tan siquiera la oyes.

Mi cerebro se evadió y se fue a otra cosa afortunadamente para mi pues desde que había llegado aquí parecía que este se hubiera no obstruido pero si ralentizado hasta extremos de que no se notaba que trabajara.

En esa evasión mia escuché como las instituciones no le daban importancia no al Alzheimer sino a las personas que lo padecen pues en lugar de ir a centros especializados estos enfermos siempre terminan en las residencias de ancianos junto con los que están sanos incluso con los que padecen otras enfermedades tales como la Demencia que es el nombre en el que se aglutinan la mayoría de las enfermedades mentales que padecen los ancianos o por ejemplo el Delirium que está definido como una confusión aguda y que a veces confunden con el Alzheimer y claro eso no es lo más conveniente.

Hablaron de unos cursos que impartiria la Unión Europea sobre este tema , el de especialización de cuidados a enfermos de Alzheimer una vez pasado el verano. Al menos este tema me dejo pensando pero claro aún estábamos finalizando el mes de julio y tenia todo el verano por delante y yo me preguntaba que haría durante esos más de dos meses .

Esto es como el título de aquella película del año 97 , “ Se lo que hicisteis el último verano “ , estoy segura de que ya sabréis que hice ese último verano. NADA

Suena muy triste pero no hice nada , no fui ni salí a ningún sitio y lo más peligroso de todo esto es que no me importo.

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