Vuela, Vuela…#25

Además de cansada, fatigada y dolorida tanto física como emocionalmente por mi última experiencia ( eso creía yo) , me encontraba perdida así que decidí hacer una pausa. Necesitaba volver a encontrarme; dejar atrás el estrés y la ansiedad

Era el momento de hacer cambios en mi vida. Fue un momento ideal para volar del nido de mamá y asentarme en el mío propio; no estaba muy lejos de su casa, eso quería decir que seguiría aprovechándome de su extrema bondad e iría cada día a su casa a comer. Jaja.

Ahora vivía en un octavo piso, arriba del todo, en el último o en el cielo como yo lo llamo. Al lado de un pequeño parque donde tanto Randy como Yo, hicimos nuevos amigos.

Me sentía plenamente feliz y aún así, continuaba teniendo unos dolores terribles y estaba agotada. Aunque no le daba mayor importancia; tenía muchos y buenos planes, y nada iba a impedirme realizarlos.

Relajarme, descansar y mantener mi cerebro y mi vida ocupados con cosas bonitas, me pareció un buen sistema para curarme, para sentirme mejor; y mi plan comenzó por la mudanza que ya os comenté.

Me mudé a mi propio “ hogar” lo entrecomilló porque para mi: mi casa es donde estoy y mi “hogar” es donde vivo realmente y donde vivo y me siento feliz.

Yo me ocupé de todo lo relacionado con la mudanza ( excepto hacer llegar los muebles hasta aqui ) pero si me ocupé de la pintura y la limpieza y al final del día se ocuparon de traerme los muebles y dejarlos donde yo les iba indicando.

Al final del día, ya de noche, me quedaba aún colocar mis objetos personales, libros, música, ropa…ya sabéis: pero estaba tan cansada que decidí dejarlo para el día siguiente porque estaba tan agotada y dolorida que no me sentía persona, así que me fui a dormir a casa de mi madre. Cuando intentaba conciliar el sueño recordé que en todo el día lo único que había tomado era el desayuno pero estaba tan cansada que pasé de levantarme y pronto caí en brazos de Morfeo.

En los días siguientes me dediqué a guardar las cosas, ordenar y decorar y mientras hacía eso se iba gestando en mi cabeza la idea del viaje con Randy.

De repente recordé que no conozco Finisterre y pensé en la idea de ir hasta allí , buscar una casita para alquilar en el campo y cerca de la playa. Bien, ya tenía el plan. Tenía que prepara mi ropa y demás enseres, comida y enseres de Randy, la documentación de ambos, teléfono y cargador. Todo listo.

Mi querido Randy era un maravilloso compañero de viaje, se acostaba en la alfombrilla que había detrás del asiento del conductor , es decir , del mío y no se movía más que para beber agua cuando yo paraba para ello o en área de descanso para que estirara las patas.

El viaje no era largo, finalmente yo tomé la carretera A-8 que salía de Asturias y me llevaría a Galicia.

Me sentía feliz subida en mi coche junto a mi fiel amigo y compañero cantando mis canciones favoritas. Por suerte terminaba septiembre y la posibilidad de encontrar un alojamiento de nuestro agrado para unos meses era alta, me sentía feliz y positiva.

Nuevamente me había convertido en un “ Lobo Solitario” o me comportaba como tal.

El viaje fue alucinante, me lo pasé genial, me sentía viva, con ganas, con ilusión, incluso diría que con fuerzas.

Sabía que lo que me iba a encontrar era muy bonito porque toda la costa Cantábrica lo es ( lo que no sabía era lo hermoso que era mi destino final ).

Con todo el tiempo del mundo, sin rumbo ni destino fijo ni obligaciones y con la compañía perfecta; me sentía igual que cuando vivía en la isla, en mi “ paraíso” . Con la libertad de girar el volante del coche en cualquier momento y cambiar de rumbo porque “ me apetecía” ( está es mi palabra favorita ) , porque no tenía obligaciones, me sentía “ Libre de nuevo “ .

Había conducido aproximadamente unos cincuenta kilómetros y a mi derecha me encontré con un pueblo luminoso, pues ese día lucia el sol a rabiar. El pueblo colgaba en una colina con mucha vegetación con una casas muy blancas. Sobre todo en la zona del puerto , Cudillero es el nombre del pueblo.

Ya lo conocía pero no pude resistirme a bajar, aparca y pasear por el entrando en alguna de sus tiendas de souvenirs y comprarme algo ( sobre todo pulseras) y por supuesto tomándome mi CocaCola Zero.

Es un sitio de esos que tienen el encanto de que tantas veces como pases por el, volverás a entrar y visitarlo. Randy estaba feliz, pues le encanta lo de los olores nuevos.

De nuevo en la carretera y pocos minutos después, una parada más para visitar el Faro Vidio . Y tres kilómetros más tarde volví a bajarme del coche con mi fiel copiloto para bajar a la playa que desde ese momento se volvió en mi favorita “ La playa del Silencio “.

Continúe viaje y desde un viaducto en obras, divise una playa muy larga y poco donde sólo había una persona y el bar que tenía habitaciones por si quieres pasar la noche allí : no pude resistir la tentación de bajar hasta allí. Su nombre se lo da su nombre y el lugar donde está ubicada.

“ La Concha De Artedo “ . Concha es por su forma y Artedo es el lugar.

Era demasiado hermoso y fácil como para no disfrutarlo. Aún estaba en Asturias pero es tan hermoso……

Me acerqué al restaurante y me dijeron que el perro podía entrar !!! Yo iba a comer. Aproveché y pregunté por las habitaciones y si el perro también podría quedarse a dormir, su respuesta fue afirmativa. Genial, todo estaba saliendo a pedir de boca.

Cuando terminé de comer subimos a ver mi habitación; tenía dos ventanales enormes que miraban hacia el mar , la habitación sin ser lujosa, era agradable, tenía baño, estaba limpia . En ese momento decidí pasar la noche allí.

La suerte estaba de mi lado, cuando saqué del coche las cosas necesarias tanto para mí como para Randy, volví al bar y el dueño me dijo : -Estás de suerte, esta noche hay luna llena. Y es todo un lujo verla desde los ventanales de la habitación, o si no tienes frío, desde la playa.

Y de momento hasta aquí la aventura …hay más !!!!

Leave a Comment

A %d blogueros les gusta esto: